Newsroom

ACT's Marketing & Communications Office does not have access to examinee test registration or scores information. Please go to ACT Contacts for all non media questions and requests.


Contact Marketing & Communications

publicrelations@act.org
319/337-1028

Monday—Friday
8:30 am—5:00 pm CT

 

ACT propone sistema nacional de certificación de competencias laborales

31 de enero de 2011

Informe plantea solución a la crisis de destrezas de los trabajadores

IOWA CITY, Iowa— ACT propuso la adopción de un sistema para otorgar y validar las certificaciones de competencias laborales que sea aceptado en todo el país y que comprenda varios niveles, desde las destrezas básicas hasta las más especializadas.

ACT lanzó la propuesta en un informe en el cual exhorta a intensificar los esfuerzos por cerrar la brecha entre la oferta y la demanda de destrezas laborales.

“Nuestra intención es propiciar un debate que tenga sentido”, afirmó Jon Whitmore, principal oficial ejecutivo de ACT.

El informe constituye el marco para tal debate entre educadores, empleadores, funcionarios encargados de la formación de la fuerza laboral y otras partes interesadas. Se titula “Breaking New Ground: Building a National Workforce Skills Credentialing System” (A la vanguardia: la creación de un sistema nacional para la certificación de las competencias de la fuerza laboral).

“Si podemos inspirar a quienes ocupan cargos de liderazgo para que se unan en torno al concepto de un sistema nacional de certificaciones, contribuiremos a darle una nueva dirección a la fuerza laboral del futuro”, aseguró Whitmore.

Por su parte, Martin Scaglione, presidente y principal oficial de operaciones de la División de Desarrollo de la Fuerza Laboral de ACT, describió en una frase las intenciones de la organización al publicar el informe: “Crear orden a partir del caos”.

Explicó que, según el informe, en los Estados Unidos existen numerosas organizaciones que expiden decenas de miles de acreditaciones y certificaciones, tanto con créditos académicos como sin ellos.

“El valor de cada una de ellas para trabajadores y empleadores tiene un nivel distinto de reconocimiento por parte de la industria respectiva o de validación por parte de terceros. Esto se traduce en un panorama atiborrado, caótico y confuso en lo atinente a la certificación de las competencias laborales”, agregó.

Además, observó que muchas de las certificaciones otorgadas cada año no son transferibles de una institución a otra, de una empresa a otra ni de un estado a otro. Tampoco se pueden acumular de modo que encajen en una ruta profesional definida.

El informe de ACT plantea un sistema por niveles. Su punto de partida sería una certificación de destrezas básicas. En niveles superiores figurarían certificaciones relativas a las destrezas más especializadas que requieren los empleos más específicos.

“En condiciones ideales, el diseño de un sistema nacional de certificación de competencias laborales comprendería elementos concebidos para generar una productividad sostenible a largo plazo”, dijo Scaglione.

Explicó que el sistema cubriría muchos sectores empresariales. Por una parte, estaría integrado horizontalmente para potenciar al máximo la movilidad de un sector a otro. Por otra, estaría integrado verticalmente, desde las certificaciones básicas hasta las más avanzadas que sean específicas de cada empleo, en rutas profesionales definidas.

“Para que sea sostenible, el sistema debe ser impulsado por la industria y basarse en las necesidades de los empleadores y las normas de ese sector en particular”, concluyó Scaglione.

ACT subraya en el informe que el porcentaje de personas que han terminado estudios universitarios está aumentando en la mayoría de los países industrializados, pero no en los Estados Unidos.

El porcentaje de los adultos del país de todos los rangos de edad que han terminado una carrera de dos o cuatro años se ha mantenido constante en cerca del 39% por casi 30 años.

En el informe se destacan varias tendencias fundamentales en la evolución de la fuerza laboral:

  • La necesidad de subsanar la deficiencia de competencias “de nivel intermedio”.Los Estados Unidos tienen una cantidad abundante de trabajadores en capacidad de ocupar empleos que requieren habilidades básicas. Además, la cantidad de personas que tienen un grado universitario es igual, en términos generales, a la de empleos que requieren un grado de un programa de cuatro años.La deficiencia crítica radica en los empleos que requieren competencias de nivel intermedio.

    En 2014, aproximadamente el 45% de los empleos estará en esa categoría, pero solo el 25% de la fuerza laboral tendrá la capacitación necesaria para desempeñarlos bien. Además, en 2018, se estima que 30 millones de empleos nuevos y de vacantes dejadas por jubilados o personas que abandonen una ocupación de modo permanente, requerirán educación superior.

  • Millones de adultos deben mejorar sus destrezas y obtener certificaciones básicas.Unos 90 millones—casi la mitad de la fuerza laboral de EE UU—enfrentan una o más barreras relacionadas con el nivel de educación, la capacitación o los conocimientos de idiomas necesarios para funcionar en la economía global, o para devengar un salario suficiente para mantener a sus familias.Los segmentos de la fuerza laboral adulta que experimentan un mayor crecimiento son los mismos que han enfrentado los mayores obstáculos para capacitarse. Se trata de los estudiantes de color, los de bajos ingresos, los adultos que trabajan y los adultos desempleados cuyos empleos tienen pocas probabilidades de sobrevivir. Este hecho agrava el problema.
  • Los empleadores demandan más destrezas y un nivel más elevado de educación.Las empresas de todas las industrias informan que tienen crecientes necesidades de destrezas para la solución de problemas, el razonamiento crítico, la comunicación, el trabajo en equipo, la iniciativa empresarial y los negocios.Las destrezas y las certificaciones relacionadas con las ciencias, la tecnología, la ingeniería y las matemáticas (STEM, por sus siglas en inglés) seguirán teniendo una alta demanda y eso tendrá efectos en los requisitos que debe cumplir la fuerza laboral a todos los niveles.
  • Las certificaciones de competencias de los trabajadores no están alineadas con las necesidades de la economía ni son suficientes.El estudio de ACT revela un desequilibrio entre los programas de estudios que emprenden las personas y las necesidades de las empresas.Los Estados Unidos no solo se están quedando rezagados respecto a otros países en lo relativo a la obtención de grados universitarios. Además, un número cada vez mayor de personas obtiene grados que no corresponden exactamente a las oportunidades y las necesidades de la economía nacional.
  • Los adultos están interesados en tomar medidas al respecto, pero muchos no están seguros de qué hacer. Más del 80% está dispuesto a participar en programas educativos y cursos de capacitación fuera del lugar de trabajo y el 62% reconoce que la economía del futuro demandará más destrezas. Sin embargo, la mayoría necesitará mucha asesoría profesional para diseñar un plan viable de educación y capacitación.

En vista de estas tendencias bien documentadas, la fuerza laboral de los Estados Unidos se encuentra en una coyuntura crítica. La existencia de una fuerza laboral con un bajo nivel educativo amenaza el bienestar económico del país y de sus ciudadanos ante la competencia mundial en materia de destrezas y preparación.

Larry Good, cofundador y presidente de Corporation for a Skilled Workforce (una organización dedicada a promover la preparación profesional de la fuerza laboral), sostuvo que un número demasiado alto de estadounidenses carece de las calificaciones necesarias para ocupar buenos empleos. Además, demasiadas empresas enfrentan dificultades para identificar al personal capacitado y lograr su desarrollo profesional.

“La creciente demanda de destrezas relativas a la tecnología ha dejado a gran parte de nuestra fuerza laboral sin los conjuntos de habilidades que se requieren para triunfar en la nueva economía, al tiempo que la globalización del mercado se ha traducido en una mayor y más intensa competencia”, afirmó Good.

En su opinión, ha llegado el momento de fomentar un debate serio acerca de las soluciones innovadoras y de los cambios en las políticas públicas necesarios para asegurar la existencia de una fuerza laboral más capacitada. “Este informe de ACT constituye el marco para ese debate”, aseguró Good.

Walter Bumphus, presidente y principal oficial ejecutivo de American Association of Community Colleges (la asociación estadounidense de colegios de comunidad) considera que el estudio de ACT es positivo porque recomienda un cambio en las formas de validar las destrezas de la fuerza laboral. Este cambio garantiza que se basen en datos y que estén bien alineadas con las necesidades de las empresas.

“El país enfrenta una escasez grave de trabajadores capacitados y este estudio indica una ruta innovadora hacia el futuro”, observó Bumphus.