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Septiembre

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A continuación presentamos la primera parte del diario de planificación universitaria de María. María nos comparte sus pensamientos y experiencias durante su último año en la secundaria y su primer año en la universidad.

Parece increíble que finalmente me encuentre viviendo este momento.

El último año de pre-universitario (preparatoria) es ya una realidad; es hora de mirar atrás y sacar conclusiones y a la vez enfrentar el futuro con planes concretos. . . . Todo ha pasado tan rápido en los últimos años . . .Parece que fue ayer cuando entré al noveno grado en la escuela Santaluces Community High en West Palm Beach, Fla. Mi familia recién se había mudado de Cuba y yo no tenía ninguna idea de lo que me esperaba. Eran tiempos difíciles con toda la nostalgia y depresión que sentía al dejar a mis amigos y a la mayor parte de mi familia en el país donde viví los primeros 14 años de mi vida. La escuela sólo servía para agravar la situación. Siempre he sido una estudiante que busca retos y aquí en esta nueva escuela me sentía impotente e insegura.

Mi mayor frustración fue tratar de aprender el idioma. Después de haber tomado clases elementales de inglés en Cuba, tenía cierto control de la gramática pero mi pronunciación y vocabulario dejaban mucho que desear. Ahí es cuando comencé a valerme de todo recurso que pudiera ayudarme a dominar el idioma. Tomar clases de teatro en el noveno grado, por ejemplo, fue útil para ganar elocuencia y confianza en mí misma. A la vez leía sin parar todo libro que pudiese obtener con el fin de aumentar mi vocabulario. Todo el sacrificio valió la pena. Después de dos meses me transfirieron a clases regulares y pude salir del programa de inglés para hablantes de otro idioma (ESOL).

Fue durante el segundo semestre del noveno grado que mi familia decidió mudarse a Miami. Con su cálido clima y gran población hispana, esta ciudad pronto se convirtió en nuestro segundo hogar.

Días después de nuestra llegada, mis padres me matricularon en la preparatoria Félix Varela. Afortunadamente, pronto logré estabilizar mi vida y rápidamente integrarme al nuevo sistema de educación.

Mis padres no pudieron haber escogido una mejor escuela para mí. La escuela Félix Varela fue construida hace seis años y cuenta con muchos de los beneficios de las nuevas instituciones; fácil acceso a la tecnología, múltiples actividades extra curriculares y un sólido programa de cursos avanzados son sólo algunos ejemplos. Para ser una escuela con aproximadamente 4,500 estudiantes, no cabe duda de que está muy bien estructurada.

Yo personalmente he aprovechado todo lo que mi escuela tiene que ofrecer. Soy una persona muy dinámica que disfruta de un equilibrio entre una rigurosa vida académica y una gran cantidad de actividades sociales. Me parece que si hubiera dejado a un lado cualquiera de estos elementos, mi experiencia pre-universitaria no hubiera sido tan provechosa.

En mi escuela me conocen como la "Forrest Gump". Siempre ando corriendo de un lado a otro tratando de maximizar el tiempo y haciendo un millón de cosas a la vez. Siempre encuentro algo que necesita atención, ya sean recomendaciones de maestros para becas, programas para la Sociedad de Honor de Matemáticas, cartas de recomendación o borradores para artículos de mi revista.

Este año he decidido reducir el número de actividades escolares en las que participo. Tanto en el décimo como en el onceavo grado, me dediqué a explorar mis talentos e intereses, por lo cual me hice miembro de grupos como Key Club; la Sociedad de Honor Nacional, la de español y la de inglés, Best Buddies y otros. También fui seleccionada jefa de redacción del periódico escolar e integrante del equipo de golf, y califiqué para un internado académico en el hospital Baptist.

No obstante, el último año de la preparatoria (high school) requiere que se establezcan ciertas prioridades. Creo que mi participación en actividades extra curriculares en la escuela debe ser reducida a aquellas que en verdad me motivan y a las cuales puedo darles seguimiento una vez que esté en la universidad. He decidido que la dosis adecuada de actividades extra curriculares para mi último año consistirá de: la presidencia de la Sociedad de Honor de Matemáticas, la vice-presidencia de la Sociedad de Honor de Español, la membresía en la Sociedad de Honor Nacional y mi participación en el equipo de golf. Además, el proceso de solicitud para la universidad, así como la preparación para los exámenes de admisión está comenzando a consumir una gran parte de mi tiempo.

En este año escolar, las obligaciones académicas constituyen mi prioridad. Mi objetivo es obtener buenos resultados en mis clases avanzadas de ciencias ambientales, literatura inglesa, gobierno de los Estados Unidos, macroeconomía, cálculo, geografía y química. Aunque mi horario parece bastante estricto, yo me aseguré de tomar suficientes cursos avanzados durante los dos años anteriores con el propósito de acostumbrarme a esta cantidad de trabajo. Por eso ahora me siento muy cómoda con este ambiente. El contenido cubierto en estos cursos, además del gran intercambio de ideas que ocurre en el aula, los hace únicos. La atmósfera intelectual da lugar a discusiones constantes y el cuestionamiento de conceptos nuevos; los maestros dejan de tratarte como un alumno más . . .pasas a convertirte en una persona estudiosa. El haber tomado tantas clases avanzadas en pre-universitario será muy beneficioso para la universidad.

Creo estar preparada para los retos que una educación superior proveerá. Soy responsable, disciplinada y más que todo, muy impetuosa. Esta misma actitud me guiará en las aplicaciones para la universidad. Empecé a planear para la universidad a finales del onceavo grado.

Ya había decido que quería ser abogada empresarial, así que me dispuse a tomar toda clase de humanidades y estudios sociales que ofrecían en mi escuela. El próximo paso fue investigar cuál era el mejor programa para esta carrera en particular. Ahí fue donde me tropecé con un conflicto. La descripción del LSAT (el examen de ingreso a la Escuela de Derecho) decía que ellos recomendaban un programa enfocado en escritura y habilidades analíticas. Inicialmente, yo había estado considerando programas en economía pero este descubrimiento dio lugar a cierta reconsideración de mi parte. Ahora estoy pensando en especializarme en inglés. La verdad es que, en realidad, el inglés es la asignatura que más disfruto. Basada en este plan, diseñé una lista de 10 universidades a las cuales enviaré mi solicitud de ingreso.

Esta lista incluye varias escuelas muy selectivas y otras que lo son menos. En junio comencé a pedir los materiales de solicitud para cada universidad y di las planillas de recomendación a mis maestros para darles tiempo suficiente de llenarlas. Poco después me dispuse a recopilar ideas para mis composiciones y a consultar estudiantes que asisten a las escuelas en las cuales estoy solicitando ingreso. Sólo espero poder ser aceptada no en la mejor universidad, sino en aquella en la cual seré feliz.

La jornada pre-universitaria está llegando a su fin. Estoy animada y dispuesta a disfrutar cada segundo de todo el tiempo que queda. No temo a lo que vendrá después. Estoy lista para enfrentarlo; estoy segura.



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